
Se encuentra en la calle San José al 500, si, en la esquina estaba aquella farmacia que siempre el tío Miguel te recomendaba para que tengas descuentos en tus remedios, que siempre fueron tan caros, la verdad que tenias suerte de que el tío por ese entonces tenga de amigo al químico chipi, jaja, bueno, así le decía, anda a saber sus travesuras de adolescentes para presentarlo siempre así sin desatar ni siquiera una carcajada detrás.
Como te decía...se encuentra sobre esa calle, es un depto de 2 ambientes, con frente, una cocina en buen estado, quizás el baño es el mas deteriorado, pero tiene una buena ventilación y lo mas importante, es que tiene una bañadera, no quisiera despedirme de mis largas horas recostada sobre ella con el agua por encima. Pero por supuesto vieja, ni cucarachas, ni langostas ni ningún insectos ni plagas sobre mi depto hay, los caños fueron revisados hace poco y la luz, que a mi también me importa, es buena, tengo un gran balcón, que de por si entre la bañadera y el balcón dieron mi si convencido.
Me mudare la semana que viene, aun tengo que resolver algunos asuntos, pero no son ni urgentes ni alarmantes, lo lograre con un poco de esfuerzo y coraje, ya que eso seguramente necesite cuando atraviese mi casa de toda la vida, para llegar a la casa de mi vida. (Algunas palabras más, ya que la vieja le remarcaba que debía limpiarlo muy bien ese depto, antes de mudarse, frente a tantas palabras iguales, decidió escucharla y darle un fin a esa llamada telefónica).
.Una semana después
Creo que ya termine de traer todas mis cosas necesarias de casa, bueno, de mi ex casa, me presento, me llamo Iván y tengo 20 años, una persona de carácter bueno, o así lo considera mi alrededor, suelo estar alegre, quizás hay días que me estalla el calefón, como decía un viejo amigo…pero no seria normal si cada día presento una sonrisa sobre mi rostro, aunque sea lo mas económico para sentirse lindo. Seguramente con los gastos nuevos que voy a tener llevando al frente una casa propia, ajustare mi economía y sonreiré, quizás hasta ahorre en shampoo, cremas de enjuague y alguna pasta de dientes, suerte que no soy mujer y no tengo gastos en maquillajes, cremas para el cutis ni reconstrucción de sonrisas, porque hasta de esas deben existir, el mercado del consumista cada día es mas amplio.
De veras, que tengo pocas cosas en mi depto, es chico pero además quise traer lo suficiente, traje mi cama, dos cajoneras, un velador, un sillón de dos cuerpos y mi equipo de música, quizás en estos días si consigo que alguien me de una ayuda, traeré mi computadora, para aunque sea en esas noches de silencio y de falta de gente merodeando por una casa y musicalizando los ambientes me otorgue una compañía.
Mis amigos me planearon una fiesta de bienvenida o de independizacion, bienvenido a mi casa, ósea la reunión se va a realizar en mi departamento, solo que ellos se encargaban de traer un cajón de cervezas, algunas pavaditas para comer y algún que otro Fernet. Se realizaría esa misma noche, cuando termine de acomodar mi ropa, en sus respectivos estantes y situar mis revistas, libros, recuerdos, en aquellos lugares que considere indicados.
Ambientarlo lo mayor posible, para llevar una reunión más amena y cómoda, caerán seguramente todos juntos para llenar estos dos acogedores ambientes de alegrías, charlas y expectativas.
. (Por la noche)
Llegaron varios amigos, se acomodaron donde pudieron, algunos adoptaron las costumbres hindú y se tiraron al suelo, otros fueron rápidamente a calentar el sillón y acomodar los almohadones a su gusto, otros estaban en las dos únicas sillas de color azul de mi balcón, tomando aire y conversando sobre la pocas cantidad de estrellas que se pueden percibir en esta gran metrópolis, donde se vive o sobrevive.
Yo intentaba cuidar el parquet, limpiar las marcas de los vasos mojados en mi mesa de madera para no me quede marcada, recoger los papeles del suelo, esos papeles de cigarrillos, chicles y alguno que otro boleto de colectivo o subtes que se le caen sin ellos darse cuenta de los bolsillos, por primera vez reconocí que tener a cargo una casa y cuidarla, no es trabajo fácil, comienzo a entender algunas opiniones o consejos que me dieron en la casa de toda mi vida. En fin, fue una noche tranquila, rarísimo, ya que mis amigos estaban cansados por haber trabajado durante el día y las energías las tenían pausada, estamos en un día lunes, es el primero de la semana, no hay energías motivadoras ni mucho menos esperanzadas, al otro día se debía cumplir Las obligaciones de los días hábiles, a eso de las 2 AM comencé a abrirle la puerta a alguno de ellos y así en media hora terminaron yéndose dejando rastros materiales, pero sintiéndome en una soledad abrumadora, donde sabia que aquel baño estaba desabitado, mi cuarto estaba intactamente como lo había dejado y nadie podría decirme algo respecto a como habían quedado aquellos 3 almohadones del sillón, con manchas de barro y cervezas, donde esas manchas además de verlas, debía terminar con ellas, lavando aquellas fundas, una actividad totalmente nueva. No sentía aroma de la comida que se había cocinado hace unas horas atrás, ni los platos estaban apilados demostrando una cena de varios, ni el mantel sobre la silla, ni el sonido del cepillado de mi hermana en el baño, ni el del secador de pelo de mi vieja. Además de Manejar mi vida, podía manejar los ruidos de mis ambientes, podía percibir ese ruido de mi respiración agitada, combinándose con ruidos externos que entraban por la ventana abierta del balcón, me desespere de saber que esa noche dormiría en un sitio totalmente extraño, donde aun no hay aromas para percibir ni retratos en las paredes, ni cuadros de colores y mucho menos cortinas o el típico reloj de pared, como tenia en mi anterior casa.
Salí hacia el balcón a levantar mis brazos y a expresar esa presión del pecho, con un grito aliviador hacia el cielo, al observar hacia abajo, donde se encuentra la calle , del lado del frente había una chica parada sonriéndome o con un cierto gesto confuso, ya que estaba con la boca abierta mostrándome sus dientes pero con los ojos entreabiertos, ya que el farol de la calle le daba justo en su mirada impidiendo verme claramente, eso es lo que supuse, yo me quede quieto observándola y con una cierta vergüenza de que me haya escuchado, anda a saber que pensara, supongo que me idealizo como uno de los tantos locos que andan sueltos por ahí o que estoy bajo una dosis de drogas. Ya mucho que hacer no tenia, levante mi palma y la salude con un gesto cordial, aunque nunca la haya visto en mi vida. La sorpresa que me lleve fue que ella también realizo ese movimiento de manos acompañado de la frase “Baja, me gustaría hablar contigo!”, me quede un poco sorprendido y no te voy a mentir, un poco de desconfianza me nació pero al verla allá abajo sola en la oscuridad, con cara de ser una chica sencilla y que sus pretensiones no estaban detrás de ningún plan macabro, ni de acompañarse de una trampa, quizás me conocía y yo aun no la recordaba, admití frente a ella que también quería hacerlo, entre rápidamente a mi comedor, luego al baño para observarme al espejo y ver si mis pelos estaban acomodados o si tenia los ojos muy cansados o hinchados, no quería dar una mala impresión, quien sabe quizás se desataba una historia de novela.
Salí corriendo a las escaleras, cerré mi puerta de un portazo y me iba
Atando las zapatillas mientras pisaba los escalones, unos segundos antes de atravesar la puerta de la escalera para el hall de entrada me detuve y reflexiones que podía decirle frente a ese grito, no quería quedar como un cobarde diciéndole que grite porque no quería quedarme solo esa noche en ese sitio, rápidamente planee en decirle que era cantante y estaba calentando la voz, ya fue…eso me lo tiene que creer.
Salgo con mi mejor sonrisa, deteniéndome unos cuantos metros antes de ella, ya que había una escalerita antes de la puerta de entrada y no la había subido. Me sonríe y se me queda mirándome fijamente, yo también la observo, pero de bajo hacia arriba, tenia puesto unas alpargatas con varias cuadras pateadas o con varios destinos en ellas, unos pantalones verdes de tela holgada y un sweater de color rojo encima, con cabellos amorronados largos y enrulados, con ojos de la misma tonalidad y su boca, siempre extendida demostrando un rostro lleno de felicidad, nose, si yo le daba la felicidad, quizás por el poder verme. Al instante, le hable
-Hola, ¿la conozco de algún lado señorita?, porque todo esto me parece muy extraño.
-si, a mi también me parece (titubeando), pero apartemos lo insólito y conozcámonos para que ella deje de jugar ese papel importante.
-Me parece una buena idea, ¿quizás un poco flashera sos no?
-jaja me lo voy a tomar como un si
-entonces, decime... ¿Cual es tu nombre?
-Prefiero apartar esa modalidad de siempre, de preguntar, nombre, edad, domicilio, ex parejas y si me gusta el dulce de leche granizado o la crema americana
-jajaja, me causas mucha gracia, esta bien, hoy voy a dejar que vos elijas como conocerme, yo no voy andar interponiéndome en tus deseos.
-me alegra mucho, pero solo tengo tres pregunta
-decimelas bonita, creo que esta noche estamos los dos acá juntos, por un algo y creo que ninguno de los dos deberíamos privarnos de preguntar o de curiosear uno del otro
-Lo mismo pienso, para empezar me encantaría sentarme en estas escaleras, ya que esto de conversar de parado, me trae desconciertos, porque aunque no quiera y utilice toda la concentración del mundo, voy a pensar reiteradamente que me quiero sentar, entonces para evitarlo prefiero ya hacerlo.
-jaja, esta bien, pero en eso no voy a poder complacerte, ya que el portero me remarco , que no le gustaría tener gente sentada en estas escaleras por la noche ni provocando ruido, ya que los vecinos no parecen ser muy macanudos.
-Pero puedes entrar a mi casa, recién hoy temprano me mude, no es una maravilla y le falta bastante vida, pero quizás una energía femenina podría despertársela.
-bueno, no creo que una energía femenina la despierte, porque la vida esta si nosotros la dejamos entrar, pero no perdamos tanto tiempo acá afuera que si los vecinos son así, en cualquier momentos se van hacer ver.
-entremos entonces.
(Subieron las escaleras, ella primero iba dos escalones mas arriba, silenciosamente lo hacían, la detiene con su brazo izquierdo tocándole la mano, para detenerla y dirigirla hacia la casa).
-Bienvenida a mi casa, lo único que te recomiendo es que adoptemos las costumbres hindú (recordé esa frase de mi amigo, fue clave en ese momento), ya que los almohadones de ese sillón están sucios, amigos, que no se comportan…
-jaja, esta bien, a mi no me molesta, de por si, me encanto tu casa, es chica pero por ser que te mudaste hoy, se siente muy cómoda y hay un cierto aroma particular, no es que quiera flashear como decís vos, pero hay ya una gran energía acá adentro.
-Bueno, gracias...Ahora decime, ¿cuales son esas tres preguntas que querías hacerme?
-¿tres?, ah ya recuerdo, me exprese mal, en verdad solo quedan dos, ya que una era de si me podía sentar en las escaleras, pero la respuesta ya esta en los almohadones con dos pisos arriba. Y una de las dos que quedan, ¿es si me permites tomarte las manos?
(Con cara de sorprendido, pero con una sensación incierta sobre el, porque esa voz que utilizo en la pregunta, fue muy dulce y a el, le encanto. No pronuncio palabras, solo extendió sus manos a las de ella y las sujeto mirándola a los ojos, mientras que ella sonreía sutilmente agradeciéndole su gesto).
-¿Porque quisiste tomarme las manos?
-prefiero no contestártela ahora, antes de hacerte la tercera pregunta
-bueno, decime.
(Se acomodo el pelo sacudiéndose la cabeza para un costado, hizo un gesto de duda, quiso comenzar a hablar y se detuvo un instante, sujeto las manos de el con mayor firmeza, observo a su costado por haber percibido un ruido insólito, se trataba de un insecto seguramente)
-Lo que te quería preguntar, ¿es si hoy me pudiese quedar a dormir aquí en tu casa?, lo que sucede es que ya hace un mes me mude a una casa propia y aun no me acostumbro de estarlo, necesito ciertos sonidos que solo una persona puede realizar, necesito sentirme segura para luego recapacitar y darme cuenta que la soledad puede ser mi fiel amiga, porque lo reconozco pero no lo incorporo. Ansío escuchar esa respiración de dormidos, esos titubeantes ruidos que realizamos inconscientemente los humanos, esos pasos en los pisos, esa canilla abierta, estando yo en el balcón, aquellos bostezos mañaneros o que alguien me diga buen día, hoy es un día radiante! Solo esta noche, te prometo, solo esta… déjame sentirme así...
(El, expreso una inmensa sonrisa, desatando colores en su rostro, la miro fijamente a sus ojos, se acerco suavemente a su rostro y se detuvo deseándola de una manera incontrable, deseaba besarla, recorrerla, tocarla, necesitaba hacerle entender que esa pregunta era una necesidad de el, un deseo oculto).
-Ahora lo que yo te quiero preguntar, es si te quedarías todas las noches conmigo? digo, para que pueda decirte Buen día, para poder ocuparte el baño cuando vos mas lo necesitas, esconder tus llaves cuando debas irte, ensuciar el piso cuando recién lo limpiabas, o pudrir algunas de tus plantas por echarle tanta agua encima, luego que vos me lo remarcaste reiteradamente o simplemente, para hacerte compañía todas las noches y disfrutar de tu sonrisa y de la mía, porque note desde que te vi., que no dejo de sonreír…
(Ella lo escucha con mucha atención, solamente le dice…)
-Supongo, ¿que deberías besarme ahora o no?
-¿vos queres que lo haga?
-Me encantaría.
Milena.
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