domingo, 29 de marzo de 2009
Un dia cotidiano, una conclusion positiva.
Mis pies estaban esforzándose por dar un mejor aspecto y no sentirse tan vulnerables frente al hollín de la gran ciudad, pero se me hacia imposible, la multitud y la mugre que se sitúa en el aire con calzado de hojotas, dejaba rastros de pasos puestos sobre una gran metrópolis, donde predomina el negro entre los dedos y el cansancio de los acortamientos de pasos frente a la multitud moviéndose en la misma dirección que uno, entonces frente a esas dos situaciones y otras indescriptibles supuse que seria mejor dejar caer mi peso de cuerpo en un cartel publicitario, de gran escala que muestran imágenes de mujeres bonitas sonriendo o de infantes en la acción de comerse un yogurt, acompañados con frases alentadoras para el consumo excesivo de la misma masa de gente que me rodeaba y absorbía de mis energías, entonces , yo me detuve a reflexionar cuantos ramos de flores venderá por día aquel muchacho con un pequeño puesto que se sitúa en la calle Cabildo, zona que transita gente constantemente, donde existen grandes posibilidades de consumo, mis conclusiones fueron lentas, ya que el negocio de las flores, era un conocimiento muy alejado de mi, pero supuse que no debe ser tan bajo por el echo que aquel muchacho las veneraba de una manera sombría y las posicionada dando su mejor aspecto, retocando sus pétalos, rociándolas con agua o envolviéndolas en papeles brillosos con detalles diversos , supuse que la atención que le brindaba no era porque no dejaba restos de ganancias aquellas flores perfumadas. Entonces, automáticamente a ese puesto de flores lo comencé a contemplar con otros ojos, que mejor que ofrecer y mostrar el mejor aspecto de uno y recibir ganancias positivas frente a ese esfuerzo…
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