sábado, 1 de agosto de 2009



Con el sol comencé a conversar sobre vos, el te puede observar y me ah contado que seguramente cuando inhalas aquel aire fresco que recorre tu cuerpo depositándome todas esas energías que trae el viento, presentís que aquella justa distancia te devuelve lo perdido, (parece que te vio abrazándote con tus propios brazos).
Recuerdo, que cuando llovía y el aire traía ese olor a tierra mojada, a vos te encantaba a tal punto de permanecer en las afueras desesperado por ser parte de aquella naturalidad. (Te observa de reojo, debajo de las lluvias sin demostrar incertidumbre en empaparte)
También, presiente que cuando sueltas tus brazos sentís ser libre, tan libre como tu alma. Liberándote de lo racional y dejándote viajar en un sueño que lo quieres a llevar a una realidad, aquella del presente, es tu realidad.
Compartimos el mismo sol y el mismo cielo y compartimos el amor que nos tenemos uno al otro, todo estos factores y algunos mas hacen que la distancia solo se interponga pero no dejaremos que nos encierre en su limite.
Tienes unas cuantas promesas por cumplir y algunas arrugas de reír, hoy tu vida se detiene en este instante (así lo creo), simplemente para que seas feliz y te pueda devolver todas aquellos días en que desesperabas por no poder sentirte en este lugar.
Quizás estabas dormido y ahora despertaste para viajar en tu sueño despierto rodeándote de un mundo desconocido, en el que más de un encanto te dejara y traerá…
Te quiero y te extraño.


Mile.

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